Soda Stereo

Descubrir el rock en español fue un momento crucial en mi trayectoria musical. Hasta ese entonces, gran parte de la música que había escuchado y que había influido en mí estaba en inglés, y nunca había considerado seriamente escribir canciones en español.
Todo comenzó gracias a un amigo de la escuela de música que estaba muy inmerso en la escena del rock en español. No dejaba de hablar maravillas de una banda llamada Héroes del Silencio. Yo apenas comenzaba a explorar ese mundo, pero su entusiasmo despertó mi curiosidad y me llevó a descubrir una música que hasta ese momento prácticamente desconocía.
Cuando se trató de Soda Stereo, sin embargo, ese descubrimiento fue completamente mío. Recuerdo haberme topado con su música mientras seguía explorando el rock en español y no poder dejar de escuchar “De Música Ligera”.
A partir de ahí seguí buscando y hubo incluso una época en la que, durante algunos meses, prácticamente lo único que escuchaba eran canciones de Soda Stereo. Pero mi conocimiento de la banda todavía era limitado. Gran parte de lo que conocía provenía de una selección que un amigo había grabado para mí con algunas de sus canciones favoritas, así que, aunque en aquel momento escuchaba muchísimo a Soda, todavía había una gran parte de su catálogo que no había descubierto.
Muchos años después, mientras manejaba, escuché “Entre Caníbales” y me cautivó desde la primera vez. Era la versión de Comfort y Música Para Volar, y había algo en aquella interpretación que me parecía especial. Tiempo después escuché la versión original y también me gustó, aunque hasta hoy sigo sintiendo que hay algo en aquella versión unplugged que me hace disfrutarla todavía más.
El sonido de Soda Stereo me resultaba increíblemente familiar y, al mismo tiempo, completamente nuevo. Había elementos que me recordaban a las bandas de new wave con las que había crecido como The Police, U2 y Men at Work, grupos que escuchaba muchísimo durante mi infancia. Quizá por eso la conexión fue tan inmediata: estaba descubriendo una banda latinoamericana que cantaba en español, pero dentro de su música reconocía elementos de un lenguaje musical que ya había formado parte de mi vida durante años.
Otro recuerdo que tengo muy presente está relacionado con el álbum Signos. Durante una época solía quedarme dormido escuchándolo y había una canción que aparecía algunas noches que me encantaba, pero nunca lograba recordar cuál era. Como muchas veces escuchaba el disco en modo aleatorio, me dormía antes de poder identificarla, y otras veces terminaba regresando a las canciones que ya conocía.
Hasta que un día decidí escuchar Signos completo desde el principio, prestando atención a cada canción. Entonces apareció “Prófugos”. Era la canción que llevaba tiempo tratando de encontrar y desde entonces se convirtió en una de mis canciones favoritas de Soda Stereo.
Aquí les dejo más información sobre la historia de una de las bandas más importantes del rock en español.
Soda Stereo se formó en Buenos Aires, Argentina, en 1982, cuando Gustavo Cerati, Héctor “Zeta” Bosio y Charly Alberti comenzaron a desarrollar el sonido que eventualmente los convertiría en una de las bandas más influyentes de América Latina. Desde sus primeros años, la banda absorbió muchas de las corrientes musicales que estaban transformando el rock internacional durante los años ochenta, incluyendo el new wave, el post-punk, el reggae y el pop, pero rápidamente comenzó a desarrollar una identidad propia.
Su primer álbum, Soda Stereo, fue publicado en 1984. Canciones como “Te Hacen Falta Vitaminas” y “Trátame Suavemente” comenzaron a llamar la atención sobre una banda que tenía una estética y una energía diferentes a gran parte de lo que estaba ocurriendo en el rock argentino de ese momento.
Con Nada Personal, publicado al año siguiente, Soda Stereo comenzó a consolidar su sonido y su popularidad. Canciones como “Nada Personal” y “Cuando Pase el Temblor” ayudaron a llevar su música mucho más allá de Argentina, mientras que Signos, publicado en 1986, mostró una banda cada vez más segura de su identidad y con una extraordinaria capacidad para combinar melodías accesibles con atmósferas oscuras y arreglos más sofisticados.
La expansión de Soda Stereo por América Latina también ayudó a demostrar que una banda de rock podía construir una audiencia continental cantando en español. México, Chile, Perú, Colombia, Venezuela y muchos otros países comenzaron a formar parte de una historia que ya no pertenecía solamente a Argentina.
En 1988 publicaron Doble Vida, producido por Carlos Alomar y grabado en Nueva York. El disco incorporó nuevos elementos a su sonido y produjo canciones como “En la Ciudad de la Furia”, que terminaría convirtiéndose en una de las piezas más reconocibles de su catálogo.
Dos años después llegó Canción Animal, uno de los discos fundamentales en la carrera de Soda Stereo. Canciones como “Un Millón de Años Luz”, “Entre Caníbales”, “Té Para Tres” y “De Música Ligera” mostraron una versión más directa y poderosa de la banda. “De Música Ligera” terminaría convirtiéndose en una de las canciones más emblemáticas del rock en español y, en mi caso, también fue una de las canciones que abrió la puerta para que quisiera seguir descubriendo todo lo que Soda Stereo había hecho.
Pero una de las cosas más interesantes de Soda es que nunca parecieron conformarse con permanecer demasiado tiempo en el mismo lugar. Con Dynamo, publicado en 1992, volvieron a transformar su sonido. Las guitarras comenzaron a crear paisajes mucho más atmosféricos y experimentales, incorporando influencias de la psicodelia, la música electrónica y los sonidos alternativos que estaban apareciendo a comienzos de los años noventa.
Más tarde llegaría Sueño Stereo, el último álbum de estudio de la banda, con canciones como “Ella Usó Mi Cabeza Como un Revólver”, “Zoom” y “Disco Eterno”. Incluso cuando participaron en MTV Unplugged, Soda Stereo evitó limitarse a hacer versiones acústicas de sus canciones. Comfort y Música Para Volar terminó funcionando como una reinterpretación de su propio catálogo, transformando canciones conocidas y llevándolas a lugares completamente diferentes.
Quizá por eso aquella versión de “Entre Caníbales” me impresionó tanto cuando la escuché años después. No parecía simplemente la misma canción tocada con otros instrumentos; tenía otra atmósfera y otra personalidad, y terminó llevándome nuevamente a explorar una banda que creía conocer mucho mejor de lo que realmente conocía.
Después de más de una década juntos, Soda Stereo anunció su separación en 1997. La gira de despedida culminó en Buenos Aires frente a una audiencia multitudinaria y, al terminar el concierto, Gustavo Cerati pronunció dos palabras que terminarían convirtiéndose en parte de la historia del rock latinoamericano: “Gracias totales”.
Diez años después, Cerati, Bosio y Alberti volvieron a reunirse para la gira Me Verás Volver, presentándose nuevamente frente a enormes audiencias por América Latina y Estados Unidos. La muerte de Gustavo Cerati en 2014 terminó definitivamente con la posibilidad de volver a ver a la formación original de Soda Stereo, pero la música que dejaron continúa encontrando nuevas generaciones.
Y para quienes los descubrimos en distintos momentos de nuestra vida, sus canciones siguen teniendo esa capacidad de sonar familiares y nuevas al mismo tiempo.
La influencia de Soda Stereo en mi música
Descubrir a Soda Stereo cambió mi percepción de lo que podía ser el rock en español. Hasta entonces, gran parte de la música que había despertado en mí el deseo de tocar la guitarra, escribir canciones y formar una banda provenía de grupos como The Police, U2, The Cure, The Smiths y muchas otras bandas de rock en inglés.
Soda me mostró que esos mundos no tenían por qué estar separados. Podían existir las guitarras, las atmósferas, las melodías, la experimentación y esa sensación que yo encontraba en muchas de las bandas con las que había crecido, pero dentro de canciones escritas en nuestra propia lengua y desde una identidad latinoamericana.
Con los años también entendí que otra de las cosas que más me había marcado de Soda Stereo era su capacidad de evolucionar sin perder su identidad. Nunca parecieron interesados en hacer el mismo disco una y otra vez, y ese concepto permanece conmigo cuando hago mi propia música.
Nunca he querido que todas mis canciones tengan que sonar iguales. Algunas pueden ser más oscuras, otras más melódicas; algunas pueden ser directas y otras necesitar más espacio para desarrollarse. Lo importante para mí es que, aunque cambie el sonido, siga existiendo algo que las conecte: una identidad.
Soda Stereo también fue una de las bandas que me ayudó a entender que no tenía que abandonar las influencias musicales con las que había crecido para escribir rock en español. No tenía que elegir entre esos dos mundos. Podían convivir.
Y quizá una de las cosas más interesantes es que mi relación con su música tampoco terminó durante aquellos primeros años. Mucho tiempo después de haber escuchado “De Música Ligera”, todavía podía estar manejando, encontrarme por primera vez con una canción como “Entre Caníbales” y volver a sentir esa misma curiosidad que había sentido cuando comenzaba a descubrirlos.
Eso también me enseñó algo sobre la música que realmente deja una huella: nunca terminas de descubrirla por completo. Décadas después, sigo escribiendo canciones desde Los Ángeles, tratando de encontrar mi propia manera de unir todas esas influencias, nuestra lengua y las historias que forman parte de mi vida. Soda Stereo fue una de las bandas que me ayudó a entender que ese camino era posible.
Si llegaste hasta aquí porque también amas la música de Soda Stereo y el rock en español, quizá encuentres algo familiar en la mía.
De Soda Stereo a mi música
Si quieres conocer la música que nació, en parte, de influencias como Soda Stereo, Caifanes, Héroes del Silencio y muchas otras bandas que marcaron mi camino, preparé esta selección donde mi música convive con algunas de las canciones que ayudaron a formar mi manera de entender el rock en español.



