LUIS ZAVALETA

 

Nacido en Zamora, Michoacán, el 10 de febrero de 1986, descubrió la música mucho antes de comprender todo lo que podía significar. De niño quedó fascinado por la intensidad narrativa y la energía norteña de Los Tigres del Norte, la primera agrupación que realmente dejó una huella en él y despertó una obsesión que terminaría definiendo gran parte de su vida. Sus padres, viendo aquel entusiasmo, le compraron una batería y un acordeón. Ninguno de los dos instrumentos prosperó demasiado en sus manos, pero la inquietud musical ya había echado raíces.

Todo cambió a los once años, cuando encontró en el cuarto de su hermana el disco Caifanes Volumen 1. Aquella escucha no fue simplemente una influencia: fue una revelación. A partir de ese momento, la guitarra dejó de ser un objeto distante y se convirtió en necesidad. Pasaba horas practicando encerrado en casa mientras otros salían de vacaciones, tocando frente al espejo e imaginando escenarios llenos de gente. Su aprendizaje fue esencialmente autodidacta. Apenas tomó algunas clases en Los Angeles Music and Art School antes de abandonar el programa; en ese momento, la teoría musical le interesaba menos que perseguir la emoción inmediata que encontraba en discos de Caifanes, Led Zeppelin, The Cure, Pink Floyd, Guns N’ Roses y Van Halen.

En 2002, mientras cursaba la preparatoria, formó su primera banda: Tercer Elemento. Con el grupo logró presentarse en venues emblemáticos de Los Ángeles como House of Blues y The Key Club, experiencias que terminaron de confirmar que el escenario era el lugar donde realmente pertenecía. El proyecto permaneció activo hasta 2007, cuando decidió alejarse por motivos personales y replantear su camino dentro de la música.

Durante los tres años siguientes permaneció prácticamente fuera de los escenarios, concentrándose en aprender técnicas de grabación y mezcla con la intención de eventualmente construir su propio estudio. Pero la distancia con la música en vivo nunca fue definitiva. En 2009 encontró un volante anunciando audiciones para Dioses del Tiempo. Lo ignoró. Un año después volvió a encontrarse con el mismo anuncio en otro estudio de ensayo de Los Ángeles y esta vez no dudó. La llamada que siguió, y aquella primera conversación con Diego, marcaron el inicio de una nueva etapa cargada de escenarios, intensidad y adrenalina. Desde entonces, el camino no dejó de expandirse.

En 2020, los integrantes de Dioses del Tiempo decidieron tomar caminos distintos y enfocarse en nuevos proyectos musicales. Pero la conexión creativa entre varios de sus miembros continuó evolucionando. Desde 2018, Paul y Efraín ya trabajaban juntos en un nuevo proyecto en inglés llamado Fools for Vixens, una propuesta que exploraba una dirección distinta dentro del rock alternativo. En 2026, Diego Marr se sumó oficialmente al proyecto, reuniendo nuevamente a músicos cuya historia compartida seguía encontrando nuevas formas de reinventarse.

PAUL BARAJAS

 

Nacido en Zamora, Michoacán, el 10 de febrero de 1986, descubrió la música mucho antes de comprender todo lo que podía significar. De niño quedó fascinado por la intensidad narrativa y la energía norteña de Los Tigres del Norte, la primera agrupación que realmente dejó una huella en él y despertó una obsesión que terminaría definiendo gran parte de su vida. Sus padres, viendo aquel entusiasmo, le compraron una batería y un acordeón. Ninguno de los dos instrumentos prosperó demasiado en sus manos, pero la inquietud musical ya había echado raíces.

Todo cambió a los once años, cuando encontró en el cuarto de su hermana el disco Caifanes Volumen 1. Aquella escucha no fue simplemente una influencia: fue una revelación. A partir de ese momento, la guitarra dejó de ser un objeto distante y se convirtió en necesidad. Pasaba horas practicando encerrado en casa mientras otros salían de vacaciones, tocando frente al espejo e imaginando escenarios llenos de gente. Su aprendizaje fue esencialmente autodidacta. Apenas tomó algunas clases en Los Angeles Music and Art School antes de abandonar el programa; en ese momento, la teoría musical le interesaba menos que perseguir la emoción inmediata que encontraba en discos de Caifanes, Led Zeppelin, The Cure, Pink Floyd, Guns N’ Roses y Van Halen.

En 2002, mientras cursaba la preparatoria, formó su primera banda: Tercer Elemento. Con el grupo logró presentarse en venues emblemáticos de Los Ángeles como House of Blues y The Key Club, experiencias que terminaron de confirmar que el escenario era el lugar donde realmente pertenecía. El proyecto permaneció activo hasta 2007, cuando decidió alejarse por motivos personales y replantear su camino dentro de la música.

Durante los tres años siguientes permaneció prácticamente fuera de los escenarios, concentrándose en aprender técnicas de grabación y mezcla con la intención de eventualmente construir su propio estudio. Pero la distancia con la música en vivo nunca fue definitiva. En 2009 encontró un volante anunciando audiciones para Dioses del Tiempo. Lo ignoró. Un año después volvió a encontrarse con el mismo anuncio en otro estudio de ensayo de Los Ángeles y esta vez no dudó. La llamada que siguió, y aquella primera conversación con Diego, marcaron el inicio de una nueva etapa cargada de escenarios, intensidad y adrenalina. Desde entonces, el camino no dejó de expandirse.

En 2020, los integrantes de Dioses del Tiempo decidieron tomar caminos distintos y enfocarse en nuevos proyectos musicales. Pero la conexión creativa entre varios de sus miembros continuó evolucionando. Desde 2018, Paul y Efraín ya trabajaban juntos en un nuevo proyecto en inglés llamado Fools for Vixens, una propuesta que exploraba una dirección distinta dentro del rock alternativo. En 2026, Diego Marr se sumó oficialmente al proyecto, reuniendo nuevamente a músicos cuya historia compartida seguía encontrando nuevas formas de reinventarse.

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  • Cielo Gris
  • Lo Que Pudo Ser